Fran Evangelista creó una plataforma que permite a artistas, empresarios y apasionados tener su propia etiqueta sin viñedos ni bodega. Hoy elaboran unas 400 marcas y ya piensan en llevar su modelo a otros países.
Fran Evangelista creó una plataforma que permite a artistas, empresarios y apasionados tener su propia etiqueta sin viñedos ni bodega. Hoy elaboran unas 400 marcas y ya piensan en llevar su modelo a otros países. Para muchos, tener un vino propio es un sueño. Y Francisco "Fran" Evangelista, ingeniero agrónomo y enólogo, con experiencia en viticultura de precisión y un paso por California, encontró la manera de hacerlo realidad. Así nació, en 2018, Crowdfarming.Wine, una empresa con sede en Luján de Cuyo que acompaña a emprendedores y entusiastas en todo el proceso: desde el análisis de viabilidad y la gestión del viñedo hasta la elaboración, el diseño de la etiqueta y la venta. Y no solo en Mendoza, sino también en Cafayate y la Patagonia. La empresa selecciona las uvas, sigue la cosecha, elabora el vino, elige la botella y crea el packaging y la estética de cada marca, con trazabilidad garantizada por blockchain. Así, con una inversión accesible, cualquiera puede participar de la industria con un proyecto propio y rentable. Hoy poseen unas 75 hectáreas de viñedos, elaboran alrededor de 200.000 botellas para cerca de 400 etiquetas distintas, y venden la mitad en el exterior, con destinos como Estados Unidos, Canadá, Brasil, México, Reino Unido y Alemania. Además, están construyendo su propia bodega en Las Compuertas, con un desarrollo turístico para que cada cliente pueda vender sus vinos de manera directa. Y el sueño sigue creciendo, porque ya proyectan sumar viñedos en Chile, Uruguay, España e Italia.

Esa diversidad se refleja en la selección de este mes. Last Nomad Blend 2021 hace honor a su nombre, porque es un corte que reúne lo mejor de distintos orígenes, como un viajero que nunca deja de explorar. Malbecaster Reloaded 2020 juega desde su nombre con el espíritu rockero de Juanchi Baleirón, y propone un Malbec con carácter, que ya ganó el equilibrio que dan los años en botella. Bebe Pinot Noir 2023 es parte del proyecto del ex rugbier y comunicador Bebe Contepomi, con uvas del Valle de Uco y Luján de Cuyo, y un nombre que es casi una invitación. Y Akasha Pinot Chardonnay 2025 nace del proyecto que Evangelista y la enóloga Victoria Pons comparten con el músico y sommelier Pedro Aznar. Su nombre, que en sánscrito significa "éter" o "espacio", alude al quinto elemento, del que nacen la tierra, el agua, el aire y el fuego. Un espumoso delicado que confirma que, con buenas uvas y las personas indicadas, cualquier sueño puede embotellarse.

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